Algo de mi historia...

Mi nombre es Jesica Pamela Bufali, me dicen Pame, soy nacida en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, Argentina. Trabajo con la gestión de las emociones y sigo estudiando para potenciar mi aprendizaje y dar lo mejor de mí a cada consultante que llega a mi vida. Permitiéndome integrar todo lo aprendido y seguir desaprendiendo aquello que al día de hoy me sigue condicionando. 

Soy recibida en la Universidad Nacional de Río Cuarto de Profesora y Licenciada en Educación Inicial, trabajé durante 12 años en un jardín maternal como seño de niños desde 1 a 3 años, lo cual me permitió desempañar esa vocación con compromiso y muchísimo amor. Estando abocada a la Educación surgió en mí la curiosidad e interés por incursionar en el universo de las energías y empecé a leer, estudiar y practicar técnicas integrales como Reiki, Aquelead, el Par Biomagnético, entre otras, que me fueron potenciando la apertura hacia nuevas herramientas para el bienestar físico y emocional.

Poco a poco fui procesando la idea de cerrar el ciclo del jardín y dar paso a la posibilidad de ahondar en el saber de las emociones. Fue en ese mismo momento cuando mi interés por las conferencias y libros de ENRIC CORBERA crecía de manera significativa, no podía dejar de nutrirme de sus conocimientos y decido con toda la gratitud y gratificación finalizar mi labor en el jardín, dando lugar a lo que se presentara en mi vida. Fue cuando me anoté para un sorteo de una beca para estudiar el diplomado en Bioneuroemocion® en Enric Corbera Institute. Y aquí sucede la magia; esa decisión permitió que se materializara la intención que tenía de estudiar con Enric, me gané esa beca y comencé mi aventura. Estudié el diplomado, lo cual implicó un gran desafío, ya que el trabajo interno que hacíamos era incómodo, doloroso y rompía con todas mis creencias y patrones aprendidos.

Durante el año 2020 transité el diplomado y apenas finalicé, comencé a trabajar con personas de todas partes del mundo, lo cual me permitió cada día llegar a más consultantes que buscaban un cambio en sus vidas. Hoy estoy completamente feliz de haber tomado esta decisión. Abrirme al universo de las infinitas posibilidades me mostró que cuando estamos dispuestos y disponibles a que nos suceda lo que deseamos, la música comienza a sonar y puede ser la mejor canción de tu vida. Dar el salto cuántico es necesario para poder elegir con libertad qué hacer y quiénes queremos SER.

Estoy agradecida a mi familia, a mis maestros que son tantos. A mi compañero de vida que siempre apoyó esta idea de dedicarme a esto y a la vida que no deja de sorprenderme, mostrándome que salirnos de lo conocido tiene como resultado la posibilidad de seguir autoindagando. Observando con amor y sin juicio nuestra historia para así poder reescribirla, de manera coherente en relación a lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos, y alineados desde el corazón.